VIOLENCIA VICARIA, CARTA DE IDA Y VUELTA , IFIGENIA& CLITEMNESTRA
De Ifigenia a Clitemnestra
Todo terminó
con un golpe de viento,
apenas sentí llegar
el hacha del verdugo,
cosidos mis ojos
a los de mi padre,
un pozo de brea
más negra que la pez.
Un regato de sangre
se deslizó, cuerpo abajo,
hasta lo más hondo
mientras allá arriba,
el brazo todavía en alto,
rugía, poderoso,
el meltemi.
Desde este lugar raíz
en el que ahora
me encuentro,
mis reproches
no son para él,
-sabía perfectamente
lo que hacía-,
fuiste tú, madre,
la que me soltaste de la mano.
De Clitemnestra a Ifigenia
Hay que saber
mascar bien la herida,
escupirla
triturada cada noche,
romper el sello
que atenaza la garganta,
aguantar el golpe agrio
de la arcada,
vivir a duras penas
erguida sobre la tierra,
entender el porqué
de semejante castigo.
Dicen las viejas
que las víctimas
son los peores verdugos.
Ojalá pudiera regresar
a ese fatal instante,
te mantendría a salvo
en un lugar seguro,
si es que existe refugio
alguno para las mujeres.
Crecerías desde la raíz,
fuerte, confiada,
sin pozos ciegos
como la brea,
sin malos vientos
que sesgan vidas,
sin puertas falsas
ni guaridas secretas,
tu grito
bien amarrado
al mío.
VIDEO RECITADO EN MATADERO UNO, OVIEDO
“ Rumores Yámbicos” LXI Premio Internacional de Poesía
Amantes de Teruel, Ed. Reino de Cordelia
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